Conocí a don Luis el año 2014, cuando comencé a trabajar en la Seremi de Desarrollo Social. Siempre recuerdo ese primer encuentro, porque en ese entonces los conductores del Gobierno Regional no estaban muy afiatados y yo venía de otro lugar.
Un día fuimos a un cabildo y, ya en la noche, tenía hambre. Andábamos con otras personas cuando don Luis, con su característica voz grave, me dijo: ‘Vamos a comer algo, ahí en la esquina hay un buen lugar’. Yo lo miraba hacia arriba, porque lo encontraba muy alto, fornido, fuerte.
Fuimos y lo primero que me sorprendió fue que sacara una botella de Coca-Cola de vidrio desde detrás del asiento de la camioneta. Nos fuimos a comer un completo en la esquina y me dijo, con un tono más agudo y cercano: ‘Vamos a comer un completo, yo invito’. Desde ese momento, esa forma de ser de don Luis quedó siempre conmigo.
En el último tiempo noté mucho su cambio. Creo que todos lo vimos, pero para mí siempre fue ese hombre fuerte. Cuando lo vi por última vez, me di cuenta de que estaba muy débil, y eso también me hizo reflexionar sobre las vueltas de la vida. Como conductor, uno pasa el día en la calle sin saber si volverá a ver a su familia en la tarde. Además, está la responsabilidad de tratar con las personas. Es difícil, duele, ver partir a un compañero”, manifestó emocionado Mauricio Cuadros, conductor y compañero de Don Luis.
Don Luis Azua (Q.E.P.D.) ingresó a trabajar al Servicio en 2011 como conductor en el Consejo Regional, función que desempeñó hasta diciembre de 2015. En enero de 2016 pasó a formar parte del Departamento de Servicios Generales.
Sus compañeros lo recuerdan como una persona generosa, amable y alegre, siempre dispuesto a colaborar en las labores del Departamento. Entre sus gustos, destacan la Coca-Cola, los dulces y los helados Yoger Früz, recuerda finalmente Jenny Morgado, encargada de la Unidad de Movilización y Control Energético.

